EGO

ego
 
 

Una obra puede definirse desde muchos puntos de vista. Y establecer para ello todo tipo de paralelismos. Uno que siempre me resultó muy apropiado es el que se establece con la literatura. En ese sentido se podría decir que un cuadro es como una novela, un poema, un artículo, un ensayo…

Me gustaría no equivocarme si digo que mis cuadros son como poemas. Yo no trato de contar ninguna historia, ni invitar a ningún tipo de reflexión. Sólo trato de despertar algún tipo de emoción interna, generar una pequeña e íntima inflexión en algo. Utilizando las palabras de Bacon, diría que “no me interesa que mis obras lleguen al espectador a través del intelecto, sino a través de su sistema nervioso”. Y es a través de ese canal donde se transforman, donde se recomponen para adaptarse al nuevo molde que las recibe, generando un sinfín de nuevos ecos. 

La realidad resulta extraña. La misma palabra “realidad” resulta demasiado extraña, demasiado ambiciosa. A medida que el observador cambia, su percepción lo hace también, y es esa percepción la que determina lo que es “real”. Así, entiendo que la realidad no es más que una posibilidad de las infinitas existentes, que ejecutan su danza cósmica como Khali alrededor de un eje que no es otro que la inspiración, la chispa que en un momento dado hizo que cogiera un pincel y me lanzara a bailar con ella. Y es esa chispa inicial lo único que intento no perder; con lo demás bailo, dejando que se mueva y se transforme, que de alguna manera construya un buen “coro” para esa chispa inicial. De esta forma, mi pretensión es que el espectador también “baile” con la obra, que se deje arrastrar sin que ni él, ni yo, ni la obra misma, ni nadie, sepa qué va a ocurrir. La imagen, al igual que la ciudad de “Armilla” de Italo Calvino, es algo medio destruido o a medio construir, algo que necesita del ojo del observador para terminar de construirse, o de destruirse. Sin observador la obra nunca se encuentra terminada, no es más que un proyecto, una intención, un propósito… Y una vez observada se concreta, de tantas formas como formas en las que sea observada. La observación como acto creativo. No sólo el artista es creativo. También lo es el observador. Una obra mía no es nada, pero lo puede ser todo. Es todo aquello en lo que pueda convertirse al ser observada… Un caos primigenio, un bullir en la sopa primigenia de la que surgió y surge la vida.

A work can be defined from many perspectives . And all kinds of parallelisms can be set for that purpose. One that I always found very appropriate is the one set with literature. In that sense you could say that a picture is like a novel, a poem, an article, an essay …

I wish I’m not wrong if I say that my paintings are like poems. I do not try to tell any story, or invite to any reflection. I just try to spark some kind of inner emotion, generate a small and intimate twist into something . In the words of Bacon ” I don’t want my paintings to access the viewer through the intellect but through the nervous system .” And it is through that channel where they transform , where they’re restructured to fit the new mold that receives them, creating a myriad of new echoes.

 The reality is strange. The very word “reality” is too strange , too ambitious . As the observer changes , so does his perception , and that perception is what determines what is “real” . So, I understand that reality is only one possibility of the infinite existing ones, doing like Khali a cosmic dance around an axis that is none other than the inspiration, the spark that once made me hold a brush and try to dance with her . And that initial spark is all I try not to lose, with the rest of the things I dance, letting them move and transform, somehow building a good “chorus” for that initial spark . Thus, my claim is that the viewer also “dances” with the work, getting dragged without neither he, nor I, nor the work itself, or anyone, know what will happen. The image, as well as the city of ” Armilla ” by Italo Calvino , is half destroyed or half built, it’s something that requires the viewer’s eye to finally be constructed or destroyed. Without an observer a work is never finished, it’s more like a project, an intention, a purpose… And once observed it gets specific , in so many ways and forms as ways in which it is observed. Observation as a creative act. Not only the artist is creative. So is the observer. None of my works is really anything, but they may be everything. They’re all that they can become when observed … A primeval chaos, a boil in the primordial soup from which life arose and arises.

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